Alergia al wifi ¿acaso existe?

Con la proliferación de las comunicaciones inalámbricas algunas personas se quejan de sufrir padecimientos asociados a la exposición a las ondas de radio que emiten los aparatos electrónicos utilizados en dichas comunicaciones como ser teléfonos inteligentes, routers, antenas, etc. Las personas cada vez están mas en contacto con la radiación producida por los aparatos inalámbricos y nuestros hogares se saturan de ondas electromagnéticas.

Para muchas personas esto parece una broma pero sí existe y muchos aseguran padecer este tipo de reacción a las ondas electromagnéticas, formalmente se llama hipersensibilidad electromagnética y es un trastorno psicológico que crece en el primer mundo. Lo que para la mayoría de nosotros es un salto cualitativo en el nivel técnico y de civilización, para algunos, cada vez más según la prensa, ha supuesto la llegada de una enfermedad devastadora de la que a duras penas se pueden liberar.

La modernidad a traído consigo la invasión del ambiente por parte de las ondas electromagnéticas, la exposición a dichas ondas por tiempos prolongados y sus efectos en la salud siguen siendo tema de debate entre los científicos y las autoridades encargadas de regular el uso de aparatos que emiten radiación, en la actualidad muchas personas aseguran haber desarrollado sensibilidad a las ondas de radio especialmente al wifi.
Los enfermos de hipersensibilidad electromagnética se consideran víctimas del advenimiento de las ondas wifi y las redes de telefonía móvil, por mucho que la ciencia demuestre, una y otra vez, que su enfermedad realmente no existe y debe enmarcarse en el campo de los trastornos psicológicos, probablemente de las fobias.

El problema es que algunas sentencias judiciales recientes en Francia y el tratamiento favorable que de su problemática dan algunos medios de comunicación, refuerza su creencia de que realmente padecen un problema de agresión electromagnética. La consecuencia es que más y más personas se acogen a esta enfermedad -imaginada a menos que se demuestre lo contrario- para explicar su malestar en lugar de pedir ayuda a profesionales de la psicología.

La tesis de los electrosensibles es que la evolución tecnológica no va a ir atrás porque marca el ritmo de vida de la gran mayoría, pero la acumulación tan bestia de ondas electromagnéticas que se produce en los núcleos urbanos medianos y grandes, se ceba con ellos. Las redes wifi y de telefonía, sobre todo, les provocarían desde cefaleas a vómitos, cansancio crónico, erupciones cutáneas, convulsiones, desmayos, variantes del mal de Alzheimer y otros muchos efectos… Es lo que creen ellos.

Porque la ciencia, por el momento, y a pesar del creciente número de estudios que se realizan, no logra establecer un vínculo entre la densidad del espectro electromagnético y los problemas de los afectados. También la OMS en sus conclusiones se muestra cauta ante la falta de evidencias científicas y la poca homogeneidad de los síntomas descritos, ya que en la mayor parte de los casos cada individuo expresa unos malestares diferentes al resto. Además, la atribución de la enfermedad tiene como patrón de comportamiento, en la mayor parte de los casos, un autodiagnóstico en el que los enfermos concluyen por su cuenta que la causa de sus desarreglos son las ondas electromagnéticas, aunque en pruebas ciegas no sepan distinguir la existencia o no de campos electromagnéticos de diferente densidad.

De hecho, hasta donde se sabe, la peligrosidad de las ondas electromagnéticas no es una cuestión de densidades, es decir de altas concentraciones de ondas, sino de la intensidad de las ondas, lo que se conoce como frecuencia de onda. De este modo, la franja de ondas de mayor frecuencia es la ultravioleta, que sí tiene efectos ionizantes y por tanto puede causar alteraciones en un cuerpo físico -como la mutación de un gen, lo que podría dar origen a tumores- además de provocar quemaduras como las solares.
Seguramente en un futuro cercano tendremos resultados de muchos estudios científicos que nos darán una base sólida para dar o no la razón a estas personas con alergia al wifi.

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