La droga que cura, una lucha entre la medicina y lo legal.

No se trata de una buena excusa, este debate cada vez toma mas fuerza y ya ha obligado a algunos países a discutir públicamente el tema. Si bien es cierto desde épocas de nuestros ancestros las plantas han sido la primera opción en el tratamiento y cura de muchas enfermedades la planta de cannabis (marihuana) no ha sido la excepción pero esta se ha venido utilizando en forma oculta o clandestina para disminuir los síntomas de muchas enfermedades.

Algunos estados en Estados Unidos han aprobado la “marihuana medicinal” para aliviar los síntomas de varios problemas de salud. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés) no ha aprobado la planta de la marihuana como medicina. Sin embargo, se han realizado estudios científicos sobre los canabinoides, los productos químicos en la marihuana, lo que ha conducido a la aprobación de dos medicamentos por la FDA. Estos contienen THC, el ingrediente activo de la marihuana. Tratan a las náuseas causadas por la quimioterapia y aumentan el apetito en pacientes con severa pérdida de peso por VIH/SIDA. Los científicos están haciendo más investigaciones con la marihuana y sus ingredientes para el tratamiento de muchas otras enfermedades y condiciones.

España se está quedando atrás en la regulación del cannabis medicinal. Los pacientes denuncian su abandono por parte de un gobierno pasivo que les niega el acceso legal al tratamiento que necesitan, a pesar de las evidencias científicas. El OECM pide la legalización urgente del cannabis medicinal porque los pacientes no pueden seguir esperando. Sigue leyendo. El Observatorio Español de Cannabis Medicinal (OECM) convocaba una rueda de prensa, el jueves día 14 de septiembre, en la que pacientes y expertos en la materia denunciaban que España se está quedando a la zaga en lo que respecta a la regulación y legalización del uso del cannabis medicinal. Los pacientes se sienten abandonados por un gobierno que no les permite acceder de forma legal al tratamiento a base de cannabis que necesitan, por lo visto en España y otros países habrá que esperar un buen tiempo para legalizar el uso terapéutico de esta planta.

Algunas de las enfermedades a las que se ha tratado con marihuana y que los pacientes aseguran que experimentan mejorías son las siguientes:
Asma
Si bien el hábito de fumar está relacionado con el daño de los pulmones, no es el acto de fumar en sí lo que los daña sino las sustancias encontradas en el cigarrillo. Muchos estudios han comprobado que la marihuana no afecta a los pulmones y que incluso puede tener un efecto dilatante en las vías respiratorias y así facilitar la respiración de los pacientes con asma.
SIDA
Los beneficios que brinda el consumo de marihuana en pacientes de VIH SIDA se han probado clínicamente, en especial el tratamiento de dolores crónicos por los que esta enfermedad está caracterizada. En un estudio llevado a cabo con fumadores de marihuana, los científicos comprobaron que comían y dormían mejor además de tener un mejor estado de ánimo.
Enfermedad de Crohn
La enfermedad de Crohn es una afección que ocurre en los intestinos cuando, por error, el sistema inmune ataca al propio cuerpo y destruye el tejido corporal. En un estudio realizado con 13 pacientes durante 3 meses, los investigadores concluyeron que aquellos que inhalaban cannabis sufrían menor dolor, padecían menos diarrea y recuperaban un peso saludable con más facilidad.
Artritis
Luego de un estudio en 58 pacientes de artritis se comprobó que aquellos que inhalaban marihuana tenían menos dolor y dormían mejor. Y otro estudio sobre la marihuana confirmó que la misma tiene un poder para aliviar el dolor asociado a la inflamación.
Alzheimer
Si bien la marihuana no puede curar ni detener por completo esta enfermedad, algunos estudios sugieren que sí pueden ayudar a enlentecer su avance y mejorar el comportamiento y estado de ánimo de los pacientes.

A pesar de las evidencias científicas y médicas – que avalan sus beneficios medicinales y sus aplicaciones terapéuticas para múltiples enfermedades y trastornos – recopiladas a lo largo de décadas de investigación, el gobierno del país da pasos excesivamente tímidos cuando se trata del cannabis. Pero los pacientes no pueden esperar eternamente y necesitan que el gobierno actúe con urgencia. En muchos países como en el caso de Estados Unidos es bastante dificil realizar estudios científicos sobre el cannabis, esto ocurre porque la marihuana es una de las sustancias más estrechamente controladas bajo la ley federal estadounidense. El gobierno de Estados Unidos considera que es una droga de Clase I, es decir, la DEA considera que no tiene ningún valor medicinal. Está al mismo nivel de la heroína y el LSD. Para investigar sobre la marihuana, los científicos necesitan la aprobación de varios departamentos federales. Y la aprobación es rara. La mayoría de los estudios de marihuana se centran en el daño causado por la droga. Los estudios sobre sus propiedades medicinales son menores, están en etapas preliminares o de observación en el mejor de los casos.

Sin embargo, el estudio científico de las sustancias químicas de la marihuana, llamadas cannabinoides, ha llevado a la aprobación por parte de la FDA de dos medicamentos en forma de píldora que contienen cannabinoides. Es posible que a medida que continúan las investigaciones se aprueben más medicamentos.Dado que la planta de marihuana contiene sustancias químicas que pueden ser útiles para tratar una amplia variedad de enfermedades y síntomas, muchos sostienen que se debería legalizar su uso con fines medicinales. De hecho, cada vez son más los estados que han legalizado la marihuana para uso medicinal y ya permiten su cultivo mediante la adquisición de una licencia especial.

¿Por qué la FDA no ha aprobado la planta de marihuana como medicina?
La FDA exige la realización de estudios rigurosos (ensayos clínicos) en cientos y hasta miles de personas para determinar los beneficios y los riesgos de un posible medicamento. Hasta el momento, los investigadores no han realizado suficientes ensayos clínicos a gran escala que demuestren que los beneficios de la planta de marihuana (no de sus ingredientes cannabinoides) superan los riesgos en los pacientes para quienes se indica el tratamiento.

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